Protestas contra la reunión del G20 en Hamburgo

6 y 7 de julio: Manifestaciones de protesta y acciones de resistencia y desobediencia civil
¿Hay una consigna que caracterice este G20? Sí, sí la hay: „¡Todo Hamburgo odia a la policía!“ Y ese todo es realmente grande. Son los grupos organizados, son l@s muchach@s con chamarras negras, es la gente de los barrios del puerto, que está harta de esa policía. Porque nos ha aterrorizado a tod@s, y eso lo ha visto todo el mundo. Pero hay algo más: es la rabia y la valentía para no someternos. Los campamentos no autorizados, las rondas organizadas para impedir el sueño, la desarticulación de la manifestación del jueves, toda la violencia de estado ejercida por este autoritario capitalismo, que aquí y ahora no se da cuenta de que todo eso sólo ha conducido a la rabia y la denuncia de su orden dominante. A lo largo de ayer y hoy, las multitudes ejercieron su derecho y recuperaron las calles.
El miedo ha dejado de ser todopoderoso. El Bloque G20, organizador de las protestas, lo logró. La alianza „Bienvenidos al infierno“ lo logró. La „Juventud contra el G20″ lo logró. Tod@s los logramos, porque hicimos lo que hacía falta para conseguirlo. Hace 10 años, en la reunión del G8 en Heiligendamm, la policía dijo de nosotros: „Jefe, son demasiados“. Hoy, en Hamburgo, dicen: „Jefe, están por todas partes y no tienen miedo“. Y así será también mañana, ¡no crean que podrán detenernos! ¡Mañana nos veremos todos de nuevo en la gran manifestación de cierre contra este absurdo espectáculo del G20! ¡Venceremos!

8 de julio: Megamarcha internacional y cierre de las protestas
El sábado tuvo lugar la megamarcha que cerró los días de protesta contra el G20 en Hamburgo. A los exitosos bloqueos para interrumpir el encuentro del G20 siguió una manifestación de casi 80 mil personas. „La solidaridad no conoce fronteras“: esa fue la consigna pintada en la manta que llevaron sindicalistas argentinos, activistas bolivianos, mexicanos, indios y alemanes. Decenas de miles de personas llevaron a las calles su protesta contra el encuentro del G20, sin dejarse intimidar por la propaganda que acusaba a los manifestantes de ser terroristas violentos.
Contra ellos estuvo, también, ese amor por la violencia de una parte de la clase burguesa y la clase política. Porque ellos necesitaban las imágenes de autos incendiados y vidrios rotos en Hamburgo para ocultar las imágenes de las personas ahogadas en el Mediterráneo, las yazidíes violadas y asesinadas o l@s sin techo que duermen bajo los aparadores de sus tiendas favoritas. Da igual lo que nosotros pudiéramos decir sobre los hechos ocurridos durante la noche del viernes y las primeras horas del sábado; los representantes del capitalismo global y sus partidarios se servirán de esos hechos para condenar nuestras protestas y tratar de ocultar con ellos los problemas que nos llevaron a tomar las calles. Alrededor de 80 mil personas respondieron el sábado a nuestro llamado para manifestarnos. Y lo hicieron no a pesar de los acontecimientos ocurridos en los días anteriores, sino precisamente a causa de ellos y de nuestra crítica al espectáculo del G20 en Hamburgo.